La obra se estrena en 2018 dentro del ciclo “Proyecto Familia” curado por Maruja Bustamante en  el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas de la UBA. La disposición del público es frontal al escenario. Lorena Vega  habla en primera persona por un micrófono de pie.  Narra su vida en relación a la imprenta familiar. Los medios hermanos se apropian del taller ubicado en Lomas del Mirador –La Matanza  luego de la muerte de su padre. Ella trazará un recorrido sobre su historia acompañada de documentos visuales y sonidos de máquinas, sus hermanos no actores en vivo, y actrices y actores que recrearán los sucesos conflictivos en la imprenta. De esta manera, el taller arrebatado es habitado nuevamente desde una sala teatral.

Espacio

La escenografía se plantea recrear el interior de una imprenta pequeña y artesanal. Mesa de trabajo, pallets de madera y un locker manchado de tinta. Siguiendo el espíritu del espacio en decadencia se cuenta además con una escalinata pequeña de madera donde los actores y actrices permanecen en el escenario luego de representar las escenas del pasado.

Vestuario

Está basado en los colores saturados propios de las fotos de los años 80 combinados con tonalidades cercanas a lo sepia. El vestuario de los actores y actrices es actual en su morfología reforzando la idea de que están allí al servicio de la representación de las escenas del pasado sin tener que “ilustrar” ese pasado. En cuanto al momento donde visten de obreros se han utilizado uniformes de trabajo donados por trabajadores de una imprenta aprovechando el desgaste en el uso de la prenda y los manchones de tinta reales que llevan.

Iluminación

El diseño de luces cuenta con cuatro ejes. El primero se basa en el uso de luces no color, como si fuese una conferencia, para los momentos cuando Lorena habla al público. El segundo cuenta con luces frías y que envuelven todo el espacio para recrear el ambiente de la imprenta. El tercero corresponde a luces cálidas para el montaje de las escenas de los recuerdos del pasado y para el cuarto se emplean luces de colores que acompañan el momento de la coreografía grupal de cierre.

Música

El campo sonoro de la obra está organizado por los sonidos de las máquinas. Se llevó a cabo una jornada de grabación en un taller de distintos tipos de máquinas de impresión. Y se han utilizado tanto en combinación con las fotos que se proyectan en la obra como en las composiciones musicales propiamente dichas. Repetición, engranaje y ritmo son los conceptos que  la música y las máquinas tienen en común. Las composiciones musicales mezclan los sonidos industriales de la gráfica con guitarras, baterías y violines que dan el marco sensible al momento culmine de la obra.

 

Audiovisual 

En el audiovisual hay entrevista y material de archivo. En la entrevista se plantea una puesta de cámara clásica en varios valores de plano. El entrevistado es el protagonista dejándolo presente en todos los planos. La locación y el vestuario son propios del entrevistado para hacer hincapié en la informalidad del encuentro. La puesta de luces acompaña la luz natural que ingresa por la ventana para reforzar el efecto “natural” y casero así como los movimientos de cámara que no se han ocultado en el montaje para acompañar la misma propuesta. El material de archivo se trabajó procurando que las intervenciones no fueran visibles, empujando de forma invisible el sentido sin dejar marcas, respetando el espíritu documental del proyecto, generando un material que simula ser material crudo y que sugiere “verdad”.  Por otro lado, se buscaron las imágenes que ilustraran la esencia cómica (tragicómica) del relato que acompaña el audiovisual desde la escena.

  • Canción Imprenteros
  • -
  • Andrés Buchbinder
00:00 / 00:00